Con corazones agradecidos, celebramos lo que Dios está haciendo en el barrio El Codito. Nuestros niños no solo reciben un delicioso refrigerio, sino también la semilla más valiosa: la Palabra de Dios, que llena sus vidas de fe, esperanza y amor.
Cada actividad, cada enseñanza, y cada sonrisa compartida es una muestra del cuidado de Dios por ellos. Sabemos que estas semillas darán fruto en su tiempo, y estamos comprometidos a seguir sembrando con generosidad y alegría.
🙏 Además, seguimos orando con fe por nuestras mesas y sillas, confiando en que Dios proveerá todo lo necesario para que nuestros niños tengan un espacio digno, cómodo y lleno de amor donde seguir aprendiendo y creciendo.
