Un hombre muy rico preparó un banquete espectacular y envió invitaciones con mucha anticipación. Cuando llegó el gran día y las mesas estaban llenas de comida deliciosa, el hombre envió a su siervo a avisar a los invitados que ya todo estaba listo para que vinieran.
Sorprendentemente, todos los invitados originales comenzaron a dar excusas para no asistir
- El primero dijo: "Acabo de comprar un terreno y tengo que ir a verlo".
- El segundo dijo: "Compré cinco yuntas de bueyes y necesito probarlas".
- El tercero dijo: "Me acabo de casar, así que no puedo ir
Al regresar el siervo con las manos vacías, el amo se enojó mucho por el desprecio de sus amigos. Sin embargo, no quiso que su fiesta se arruinara. Le ordenó a su siervo: "Ve rápido por las calles y callejones de la ciudad, y trae aquí a los pobres, a los lisiados, a los ciegos y a los cojos".
La gran enseñanza de Jesús a nuestros niños fue que el llamado de Dios es para todos, pero depende de cada uno dejar a un lado las distracciones de la vida cotidiana para decirle "sí" a su invitación.
