Una vez más, nuestros niños de los diferentes sectores de la ciudad se reunieron para aprender sobre esta valiente mujer que, con fe y determinación, permitió que Dios obrara a través de su vida. Cada enseñanza, dinámica y conversación ha sido una oportunidad para que ellos descubran que también pueden ser instrumentos de Dios en su casa, su colegio y su comunidad.
Nos llena de alegría ver cómo, semana tras semana, los niños participan con entusiasmo, hacen preguntas, memorizan versículos y se acercan un poco más al propósito que Dios tiene para ellos.
Como equipo, seguimos trabajando con dedicación y amor, confiando en que Dios nos llamó para esta hermosa misión: compartir Su Palabra y sembrar semillas de fe en los corazones más pequeños. Nuestro anhelo es que cada niño pueda crecer rodeado de valores, esperanza y el conocimiento del amor de Dios.
Gracias a todos los que apoyan este trabajo con sus oraciones, su tiempo y su servicio. ¡Seguimos avanzando, confiando en que Dios es quien guía cada paso y quien toca cada corazón!
