Bajo el sol ardiente de Valledupar, donde la música y la cultura llenan el aire, también se escucha algo aún más valioso: las voces de nuestros niños recibiendo la Palabra de Dios. Con corazones abiertos y manos pequeñas, ellos descubren que hay un Dios que los ama, los cuida y tiene planes de bien para sus vidas.

A través de tiempos de enseñanza, juegos y un rico refrigerio, sembramos esperanza y verdad en cada niño que llega. Sabemos que cada semilla que plantamos hoy en Valledupar traerá fruto que impactará familias, generaciones y esta hermosa tierra.

🙌 Gracias por cada oración, cada aporte y cada gesto de amor.

¡Dios está obrando en Valledupar, y tú eres parte de esta historia!