Hoy fuimos testigos de cómo el Reino de los Cielos pertenece a los niños. Entre risas, juegos bajo el sol y dinámicas al aire libre, nuestros pequeños aprendieron más sobre la Palabra de Dios y lo valiosos que son para Jesús.
Este espacio libre nos dio la hermosa oportunidad de abrazar y alcanzar a nuevos amiguitos del barrio y compartir con ellos la luz del Evangelio. Al ver sus caritas de felicidad mientras disfrutaban de las actividades y de un rico refrigerio nos llena el corazón de gratitud. Dios sigue sembrando su amor en la nueva generación.
