Un día, Jesús ingresó a Jericó acompañado por una inmensa multitud. Zaqueo, motivado por la curiosidad de conocer al famoso maestro del que tanto había oído hablar, intentó acercarse. Sin embargo, se topó con dos grandes limitaciones;
- La gran multitud que rodeaba y bloqueaba el paso a Jesús.
- Su propia baja estatura, que le impedía ver por encima de la gente.
Al llegar a ese punto del camino, Jesús se detuvo, miró hacia las ramas del árbol y llamó a Zaqueo directamente por su nombre:
Sorprendido y desbordado de alegría, el publicano descendió rápidamente del árbol para darle la bienvenida en su hogar.
La aceptación incondicional y el amor de Jesús conmovieron profundamente el corazón de Zaqueo dentro de su propia casa. En respuesta a este encuentro, y de forma voluntaria, se puso de pie y declaró públicamente un cambio radical en su vida.
Nuestros niños aprendieron que cuando Jesús mora en nuestra casa nosotros mismos tomamos la decision de cambiar nuestra vida para agradarlo sin importar los obstaculos que se presenten en el camino. Adicional a esto nuestros niños compartieron un delicioso refrigerio.
