Los niños aprendieron que, aunque David parecía pequeño e insignificante para muchos, Dios lo vio con ojos de amor y propósito. De la misma manera, ellos descubrieron que cada vida tiene un valor inmenso y un destino maravilloso en las manos del Señor.

Fue un tiempo lleno de alegría, participación y reflexión, donde los pequeños reafirmaron que no importa la edad ni las circunstancias: cuando confiamos en Dios y seguimos Su camino, podemos alcanzar todo aquello para lo cual fuimos llamados. 🌱✨

Seguimos creyendo y trabajando para que cada niño de El Codito crezca con fe, esperanza y convicción de que Dios siempre tiene los mejores planes para sus vidas. 🙌