Dios, en Su infinita misericordia, nos ha permitido seguir llegando a diferentes rincones de la ciudad, y este fin de semana nos lleva hasta El Codito. No empezamos con todo lo que se necesita, pero sí comenzamos en el nombre de Dios, creyendo firmemente que Él traerá la bendición. Vamos con un corazón dispuesto a compartir Su Palabra con cada niño, sembrando en ellos semillas de fe, amor y esperanza que crecerán con el tiempo. Confiamos en que, mientras sigamos caminando de Su mano, alcanzaremos muchos más lugares donde Su luz y verdad transformen vidas.
En nuestro primer encuentro, llevamos a los niños a un viaje al principio de todo, cuando no existía nada y Dios comenzó a crear. Les contamos cómo, con solo Su voz, hizo aparecer la luz, separó el cielo de la tierra, formó los mares, llenó el mundo de plantas, animales y estrellas… y, como obra más especial, nos creó a nosotros. Descubrimos juntos que todo lo que Dios hizo es perfecto y bueno, que cada uno tiene un propósito y que debemos cuidar Su hermosa creación.
El refrigerio fue un delicioso queso con bocadillo que endulzó la tarde y llenó de sonrisas a los niños
