En el barrio El Codito, nuestros niños aprendieron una valiosa lección a través de la vida del rey Salomón. Descubrieron que la verdadera riqueza no está en las cosas materiales, sino en pedir a Dios un corazón sabio para actuar con amor y justicia.
Damos gracias a Dios porque nos concede no solo aprender de Su Palabra, sino también disfrutar juntos de momentos de alegría, amistad y gratitud. Cada encuentro nos motiva a seguir sembrando en el corazón de nuestros niños la fe y la confianza en el Señor.
