En Valledupar, nuestros niños vivieron un encuentro especial al conocer la enseñanza de Salomón. Más que una historia, fue una semilla sembrada en sus corazones: aprender que pedirle a Dios sabidurÃa es el mejor regalo que podemos tener. Con dinámicas, cantos y palabras sencillas, comprendieron que cada decisión, por pequeña que parezca, puede ser guiada por el Señor.
La alegrÃa se hizo aún más grande al compartir juntos un refrigerio que nos recordó la fidelidad de Dios en cada detalle. Ver sus sonrisas y escuchar sus voces llenas de entusiasmo nos anima a seguir trabajando por esta generación que crece con fe, esperanza y el deseo de vivir bajo la dirección de Dios.
